El Dogo de Burdeos

El Dogo de Burdeos, originario de Francia, es un dogo con volumen, fuerte, con una cabeza masiva surcada de arrugas profundas y una cara severa. Su equilibrio y su calma son excepcionales y forman una perfecta combinación con su carácter combativo y su coraje.

En 1863 se oficializó el nombre de Dogo de Burdeos. En la primera exposición canina francesa, organizada en el Jardín de Aclimatación de Francia, la raza fue representada por numerosos ejemplares.

Su reputación se debe sobre todo a los combates (contra osos, toros, asnos y otras fieras) y tuvieron un gran éxito en toda Aquitania, incluso en París -de hecho la Plaza de Colonel-Fabien actual se llamaba al principio Plaza del Combate. También fue especialmente apreciado hacia finales del siglo XIX gracias a los cazadores de jabalíes, y a los comerciantes de ganado.

Su región de origen puede llevar a pensar que la raza puede haberse beneficiado de las aportaciones de dogos ingleses y españoles, también especialistas en combate. Sin embargo, no hay que olvidar que a finales del siglo XIV ya era una de las razas francesas más conocidas y ancianas.

Este prestigioso origen no impidió a los cinófilos franceses abandonar la raza en determinados periodos de la historia: la raza estuvo en peligro de extinción después de la guerra del 39-45. Por suerte, después de 60 años, el Dogo de Burdeos está en ascensión permanente.

Actualmente, también empieza a ser conocida en USA, Alemania o España, por ejemplo.

El Cuidado

Su pelaje, suave y corto, no necesita ningún cuidado particular, igual que su piel. De la misma forma, aunque tiene las orejas caídas, sus conductos auditivos no requieren ningún cuidado especial.

Simplemente tendremos que procurarle una cama cómoda para evitarle callos en los codos o corvejones, afección frecuente con los perros pesados. No olvidemos que puede presentar dos pequeños contras. Primeramente, el babeo. Una prevención eficaz consiste en darle de comer regularmente desde pequeño y no darle golosinas o comidas entre horas. A veces puede resultar un poco roncador, por lo que es recomendable que no le dejemos dormir a los pies de nuestra cama si queremos pasar una noche tranquila.

Alimentación

El peso medio de los machos se sitúa entre los 65 y 75 kg. Un adulto de vida más o menos sedentaria necesita unos 500 g. de carne al día, que no representa más del 40% de la ración total, completada con arroz cocido, verduras para asegurar un buen funcionamiento intestinal, vitaminas, minerales y aceite vegetal que te aportarán grasas insaturadas. Como podemos constatar, la nutrición canina está hoy tan avanzada como la dietética humana, con la ventaja de no tener que variar cada día los menús: el Dogo de Burdeos, como los otros perros, acepta perfectamente el mismo plato cada día a lo largo del año.

Es más seguro adoptar alimentos preparados que contengan todos los alimentos necesarios, dispuestos debidamente con la administración de dosis justas. A modo indicativo, señalemos que el Dogo de Burdeos adulto puede consumir de 25 a 30 kg de pienso por mes.

El periodo de crecimiento, largo e importante, necesita una alimentación excelente con componentes muy equilibrados. A las proteínas muy digestibles (es decir, de excelente calidad), se adjunta una aportación fosfocálcica y vitamínica muy estudiada. Por razones de simplicidad y sobre todo de seguridad, es aconsejable escoger para el crecimiento de un cachorro de Dogo de Burdeos un alimento de gama alta (o una especialidad en crecimiento de razas gigantes). Desde que se comercializan este tipo de alimentos hay que decir que los problemas óseos de las razas grandes prácticamente han desaparecido.

Entornos y actividades

A pesar de sus dimensiones imponentes, el Dogo de Burdeos no necesita demasiado espacio. Puede vivir perfectamente en la ciudad y un pequeño jardín satisface sus necesidades de espacio. Es un perro muy tranquilo que adora las siestas que a veces puede constituir la principal de sus actividades. Sin embargo, para que su salud física y mental se mantenga en buena forma, será necesario procurar que realice ejercicio físico regularmente, evitando los esfuerzos violentos o prolongados. El Dogo de Burdeos puede tener reacciones extremadamente rápidas y ágiles en distancias cortas. Un ejercicio regular pero moderado convertirá a nuestro perro en un ejemplar más ágil, alegre y lleno de salud. Para asegurar su papel de guardián, no necesita ninguna educación específica.

No tiende a fugarse y ladra raramente. Normalmente no tiene miedo de las situaciones en que pueda encontrarse.

Educación y comportamiento

El Dogo de Burdeos es mucho más simpático de lo que parece. En la intimidad se manifiesta afectuoso y sentimental; ante las reprimendas de su dueño se muestra muy sensible y receptivo. La expresión 'tener un humor de dogo" queda totalmente fuera de lugar, pues los Dogos de Burdeos son gentiles y amables con todo el mundo. Su carácter calmado y estable no opone problemas de obediencia si el dueño sabe comportarse de forma responsable desde el principio. El dueño tendrá que ser dulce y paciente; sin embargo, deberá mostrarse con una firmeza inalterable cuando tome sus decisiones, recompensando cada respuesta correcta de su compañero; será más adecuada una recompensa con la mano o la voz que con una golosina. Como todos los perros, el Dogo de Burdeos agradece un dueño que muestre un sólido sentido de la justicia y de la educación. Aunque madura lentamente, presenta una cierta agilidad de aprendizaje: es un perro que comprende rápidamente los deseos del dueño y se somete a ellos aunque sólo sea para complacerle. Deberemos entender la educación como el camino adecuado para facilitar la vida de cada día; no como un adiestramiento para conseguir, por ejemplo, un buen perro de defensa, competencia únicamente de los adiestradores especialistas y con experiencia.

El Dogo de Burdeos es un perro totalmente equilibrado que sólo podría llegar a mostrar su agresividad en casos claramente justificados como en presencia de congéneres machos de su misma talla (no soporta que le discutan la supremacía) y en caso de violación de su territorio.

En general, ésta es una raza muy sociable, sobre todo si se acostumbra al perro a frecuentar otros perros desde una temprana edad. Puede vivir en grupo si ha sido acostumbrado desde joven, aunque será difícil si la convivencia debe darse entre machos todos ellos de razas grandes. No se inquietará tampoco con la presencia de visitantes, pues tiene un carácter extremadamente dulce y paciente, sobre todo con los niños.

Salud

Su robustez es legendaria, pero como la mayoría de molosos puede presentar displasia de cadera. La torsión de estómago es sin duda el problema número uno del Dogo de Burdeos; por ello deberemos adquirir un buen hábito alimentario: raciones fraccionadas durante el día, distribuidas fuera de los periodos de ejercicio físico.

Otra enfermedad relativamente frecuente en esta raza es la de origen cardiaco, siempre manifiesta una vez finalizado el crecimiento o en edad madura: hay que subrayar que en los últimos años se han logrado grandes progresos de selección que han eliminado esta afección notablemente. Deberemos tener en cuenta no sobrecargar al animal con demasiado ejercicio físico aunque será recomendable procurárselo durante su fase de crecimiento en dosis suficientes y regulares.

A fin de cuentas, su longevidad es más larga de lo que se podría pensar ante las afecciones nombradas: la mediana de vida oscila entre los 9 y 11 años, aunque hay ejemplares que alcanzan la docena de años sin ningún problema.

Precio y difusión

Durante mucho tiempo el Dogo de Burdeos ha sido considerado como una raza de minorías Sin embargo, en los últimos cinco años, la raza presenta un crecimiento considerable, pues el número de ejemplares inscritos en el Libro de Orígenes Español aumenta cuantiosamente. hay que tener en cuenta que, como todos los molosos, la proliferación del Dogo de Burdeos no es fácil y normalmente es llevada a cabo por especialistas criadores. Estos supervisarán la buena sociabilidad de los cachorros y la estabilidad de los reproductores.

La demanda de estos ejemplares es aún relativamente baja, aunque crece lentamente cada año. El precio de un cachorro de Dogo de Burdeos vacunado, desparasitado e inscrito puede oscilar entre 125.000 ptas. y 170.000 ptas, en función de la reputación del criadero.