El Lhasa Apso

Muchas veces oímos la denominación "perro de compañía", al referirse a un perrito pequeño y cariñoso que normalmente nos hace compañía con su presencia. Son numerosas las razas que hoy cumplen este cometido, pero muy pocas son tan antiguas como el Lhasa Apso.

Lhasa Apso es una raza muy antigua; su larga historia se estima en 2.000 años. Esta es una raza destinada a acompañar y servir de centinela dentro de los hogares y monasterios del lejano Tíbet; por tanto, qué mejor compañero canino que un Lhasa Apso que, generación tras generación durante siglos, ha desarrollado este cometido. Su carácter es desconfiado,con extraños,  alegre  con la suficiente gallardería como para enfrentarse a un imprevisto que pueda perturbar la paz del hogar donde vive. Siempre está dispuesto a acompañarnos en nuestros paseos (que normalmente serán los suyos); festejará nuestra llegada con alegría, haciéndonos sentir felices de tener un perro tan considerado y nada empalagoso. El sabe cuál es su lugar, que él mismo creará al mismo nivel que el nuestro. Su confianza en si mismo es grande y su saber estar es una de sus más destacadas virtudes; nunca ladra excesivamente; siempre habrá un motivo que justifique su aviso.

Del Tibet a occidente

Cuando exploradores, militares y aventureros de principios de siglo descubrieron el Tíbet, quedaron cautivados por la singularidad de aquella enigmática tierra. Entre las cosas nuevas que encontraron los intrusos, los animales captaron su interés, las pequeñas vacas y cabras peludas, los gigantes perros de guarda y unos pequeños perros que eran considerados sagrados, que vivían en los monasterios y casas nobles; estos perros son nuestros Lhasa Apso.

En el Tibet, los Lhasa Apso son considerados como animales sagrados; antiguamente eran considerados pequeños perros león (el mito del león en el Tíbet es poco explicable, ya que se desconoce la existencia de este animal en aquel país) y eran representados al lado de buda, protegiendo y escoltando al dios del budismo. Dice una leyenda que estos pequeños perros león, los Lhasa Apso, se convertirían en leones si Buda se encontrara en peligro. Los ejemplares eran mantenidos dentro de los monasterios en su estado natural, es decir, sin cepillados ni baños. Muchas personas creen que únicamente los ejemplares de color dorado eran los sagrados, y la verdad es que el color no es tan importante como otros elementos.

Como muchas personas saben, el Tíbet es la cuna del budismo, y un pilar de esta creencia es la resurrección de las almas que antes de conseguir la perfección han de pasar por varias etapas de conocimiento, es decir, varias vidas encarnadas según el nivel alcanzado en un tipo de animal o en una persona determinados. Pues bien, los Lhasa Apso eran tenidos como reencarnaciones de lamas fallecidos. Los Lhasa Apso sagrados posiblemente eran aquellos que tenían alguna marca o color que recordaría al Lama fallecido o simbologías religiosas; así, por ejemplo, los Lhasa Apso con marcas blancas sobre negro o gris eran los marcados por la mano de Buda, los dorados son similares a! color azafrán típico en el Tibet, etc.

La condición de animales sagrados era y es acompañada por la condición de perros amuleto, capaces de otorgar buena suerte a sus amos. Por eso era una costumbre el regalar una pareja de Lhasa Apso a altos mandatarios, nobles o personas que tenían alguna importancia; esa pareja de perros sagrados del Tibet brindarían buena fortuna y suerte a sus nuevos amos.

Fue de esta manera como los primeros ejemplares llegaron a Occidente. Los primeros Lhasa Apso que tomaron parte en los comienzos de la raza en Europa fueron traídos por el matrimonio Bailey, con una pareja con la que establecieron su criadero en Inglaterra. Ellos los consiguieron a través del Coronel R.S. Kenedy, quien a su vez los obtuvo de manos del Comandante en Jefe del ejército tibetano. Otros Lhasa Apso llegaron antes pero no fueron utilizados en un programa de cría.

La manera de la llegada de los Lhasa Apso a los EE.UU. fue un tanto más romántica y participaron en ella personajes relacionados con la historia de este país. El matrimonio Mr. y Mrs. Suydam Cutting (Mr. Cutting era naturalista) fueron miembros de la expedición Rooselvelt al Turkistan Chinoen 1925. Ellos eran amigos de Theodore Rooselvelt y de su hermano Kemit. El objetivo de aquella expedición era recoger especimenes de vida animal y llevarla a los EE.UU. para los museos. Tres años más tarde acompañaron a los Rooselvelt al Tibet chino y participaron en la caza del Oso Panda. Estos viajes les hicieron caer en la fascinación de aquel país y poco después consiguieron permiso para visitar la Ciudad de Lhasa. Después de visitarla en 1930, entraron en contacto con el 13° dalai lama del tíbet, entrando en correspondencia con él. La relación

Fue exitosa; Mr. Cutting hizo varios favores al dalai lama de carácter oficial, regaló una pareja de dálmatas y un pastor alemán al mandatario espiritual del tíbet, consiguiendo más adelante y en compensación una pareja de Lhasa Apso, una de las varias con las que establecieron su famoso criadero en EE.UU. "hamilton".

Desde la llegada de esta maravillosa raza de perros a occidente, su popularidad no ha dejado de crecer, convirtiéndose en un magnífico perro de exposición, ganando con regularidad los máximos puestos en las finales. Su elegancia y majestuosidad son notables, así como sus cualidades innatas de perro de compañía, con un carácter equilibrado lleno de matices que lo hacen un perro singular.

El Lhasa Apso de exposición

Cuando decidamos adquirir un ejemplar de exposición, deberemos tener en cuenta una serie de elementos imprescindibles para empezar nuestra carrera hacia el éxito en el ring.

Para empezar, la edad del Lhasa Apso de exposición que estemos pensando en adquirir ha de ser de un mínimo de 5 meses con la boca cambiada o en proceso de cambio, por supuesto el precio será superior al de un cachorro de compañía, pero la calidad y la edad son superiores. Los padres del cachorro son muy importantes, de su éxito, calidad, aspecto y carácter, sean campeones o firmes ganadores, dependerá en gran medida el futuro de nuestro cachorro.

Como ya hemos dicho anteriormente, el dirigirse a un criador de éxito contrastado y con buena reputación es importante, pero también el conocer bien qué defectos abundan en la raza y qué criador peca más en un punto o en otro. Hoy en día se están viendo una serie de defectos que muchos jueces no especialistas no penalizan más por desconocimiento y falta de interés, que por un mal juicio, una parte importante de la anatomía del Lhasa Apso es su expresión que la forman varios elementos, los ojos, hocico, la boca, el mentón y el cráneo.

Los defectos más habituales en los ojos son: ojos demasiado grandes, claros, excesivamente redondos y lo más grave, dejando ver blanco alrededor del iris, párpados flojos,... Todo ello hace una mirada poco típica. El hocico a veces resulta demasiado ancho y corto con aspecto vulgar y con la nariz demasiado ancha; todos estos rasgos son incorrectos así como el que la nariz debe estar algo elevada, sin ser respingona y el hocico de forma elegantemente delineada, ni muy larga ni muy corta (1/3 del total del largo de la cabeza). La boca debe tener cierre en tijera reversa, es decir, un prognatismo ligerisimo, se admite cierre en pinza, es decir, que ambas mandíbulas cierren coincidiendo los incisivos superiores justo sobre los incisivos inferiores y han de tener seis incisivos en línea recta, esto dará suficiente anchura entre los caninos y darán al mentón mejor expresión junto con el cierre correcto. El cráneo es muy típico de la raza, ni redondeado, ni aplastado del todo, ni demasiado corto, muchas veces se ven cabezas demasiado cortas de hocico con cráneo corto y abovedado, que recuerda a otra raza tibetana, pero que en absoluto recuerda al de un Lhasa Apso. Un buen cuello es necesario que esté bien colocado sobre los hombros, con un arco cerca de la nuca y llevando la cabeza en alto en movimiento. Otros defectos que abundan son las cajas torácicas poco desarrolladas con costillas casi planas y frente estrecha y débil, con miembros anteriores torcidos.

La talla es, en general, superior en los machos que lo que marca el standard, pero antes de la talla, la calidad general es lo más importante, por tanto, no deberemos sacrificar la calidad a la mera talla, no nos dejemos engañar por aquellos que a falta de calidad en sus líneas nos argumentan cosas como la talla, color, largo, etc. Los pedigrees son importantes, en la medida de los éxitos de sus componentes y la calidad de las líneas de sangre; un criador que tenga en sus pedigrees varias generaciones de campeones criados por él, es decir con su afijo, no con su afijo añadido al de otros, será garantía de un trabajo serio y de una regularidad, que sólo se consiguen con calidad y con la raza en la mente, sin olvidarse de aquello que realmente es definitivo y típico de esta maravillosa y enigmática raza sagrada.

Salud y cuidados del Lhasa Apso

Otra parte importante que se debe tener en cuenta es la salud. Nuestros Lhasa Apso son animales fuertes, robustos y carentes de manías. Este perro pequeño pero no miniatura,derrocha salud, raramente tiene problemas con la alimentación, come con apetito, no tiene caprichos, aunque la mejor manera de alimentarse es comida seca adecuada a su edad de una marca reconocida.

Los cuidados básicos veterinarios no difieren de los de otros perros: vacunas y desparasitaciones internas y externas. Tenemos que prestar atención a los ojos y boca con más regularidad; una mala higiene en estos dos puntos sería desastroso para la salud de nuestro Lhasa Apso. Los ojos requieren limpieza diaria con un líquido especial para evitar la acumulación de suciedad y polvo; deberemos recoger la cascada de cabellos que caen de la cabeza con una goma en forma de coleta; esto nos facilitará la labor y también podremos disfrutar de su agradable mirada y sus expresiones. La boca tiene que ser vigilada por lo menos una vez al año por nuestro veterinario; si es necesario debemos efectuar una limpieza para liberar a la dentadura de acumulaciones de sarro que de otra forma provocarían la pérdida de piezas dentarias, con las consecuencias desagradables que estas pérdidas acarrearían. El no atender esta parte de la higiene también puede producir infecciones que pueden afectar otros órganos del animal, empeorando su calidad de vida. Los oídos son otra parte a cuidar; deberemos depilar el interior con la ayuda de unas pinzas adecuadas y polvo para higiene ótica canina. Este polvo nos hará más fácil la labor y curará cualquier pequeño problema.

Baños y peluquería

El Lhasa Apso es una raza de pelo largo que no se cuida solo. deberemos arreglarlo de una forma fácil para que no se convierta en un sufrimiento ni para el perro ni para nosotros. Haciendo el trabajo divertido ganaremos con mejores resultados y no nos cansaremos, ya que el resultado nos recompensará.

La mejor forma de tener a nuestros Lhasa Apso en las mejores condiciones es el baño semanal. Necesitaremos los siguientes elementos: un par de cepillos de púas metálicas extra-largas (tamaño grande), un peine metálico con púas separadas y de 3,5 cm de altura y 15 cm de largo, champú de uso canino, de proteínas, al aceite de visón (existen varias marcas en el mercado; nos dirigiremos al criador o a un presentador de la raza de contrastada experiencia para pedir consejo), crema acondicionadora, también de uso canino, y spray para el cepillado. El proceso es simple; comenzaremos cepillando en profundidad todo el cabello de nuestro Lhasa Apso, sin dejar zonas importantes como axilas, cara interna de los muslos, parte trasera de las orejas, papada, etc. Una vez que tenemos cepillado todo el animal, mojaremos por completo todo el cuerpo con agua tibia, enjabonaremos con el champú adecuado, previamente rebajado como agua según instrucciones del fabricante, una vez. Si el perro está muy sucio, repetiremos la operación una vez más. Aclarar por completo y aplicar el acondicionador, dejar actuar unos cinco minutos y aclarar por completo. Quitar el exceso de agua, cubrir con una toalla y secar con un secador.

El proceso de secado es sencillo; colocaremos a nuestro Lhasa Apso en una mesa cubierta con una toallas secas, tumbado sobre un costado, comenzando a secar el vientre, cara interna de los miembros posteriores, miembros anteriores, costillas, cuello, papada y parte de la cabeza. Una vez seco y cepillado un costado, haremos lo mismo con el otro. Según secamos con el secador, tenemos ,que ir cepillando suavemente pero con efectividad para conseguir que el pelo quede suelto y libre.

Una vez terminado el secado, dejaremos que el cabello se enfríe y daremos el cepillado final. Para finalizar, unos toques de tijera en las almohadillas, puntas de los costados (ligeros retoques) y ano, 1y ya estará listo.

Los baños harán que el pelo esté limpio y sano. Deberemos usar siempre champúes y acondicionadores para uso canino, de buena calidad. Entre baño y baño no deben transcurrir más de diez días en ningún caso si queremos que el pelo de nuestro Lhasa tenga una buena largura. Además, un cepillado entre baños con suavidad y con un spray de aceite especial para este fin mantendrá la capa sin nudos y sin olor. tener gomas de uso dental para recoger el flequillo es una buena idea.